
Hace tiempo que pienso que
Blackberry tiene los días contados, pero hoy durante una amena comida en Malasaña, me han convencido de que esos días podrían ser mucho más cortos de lo que les gustaría a los amantes de la compañía canadiense.
Al principio de los tiempos, RIM era una compañía interesante, con servicio de correo
Push,
tarifas planas de navegación web, buen
teclado, buena
batería, y la posibilidad de tenerlo todo on-line para no temer la pérdida del terminal... pero luego pasó o dejó de pasar algo, y de alguna manera se corrompió, poniendo teclados incómodos como el de la Perl original con 2 letras por botón. Y extrañamente, al mismo tiempo, pareció perder cualquier interés en innovar o mejorar realmente sus productos, dejando de lado o arrinconando a modelos muy concretos las tarjetas de memoria, los infrarrojos, el WiFi, las pantallas táctiles y a los desarrolladores... ¿habeis probado a programar una Blackberry?, no os lo recomiendo en absoluto. En definitiva, se estancó tecnológicamente.

Y llegó un día en que pasó lo que tenía que pasar. Las tarifas planas de datos para móvil se extendieron a todo el mundo, la competencia empezó a sacar más y más
sistemas de Push para el correo que las operadoras se dispusieron a implantar con alegría. Los teclados
QWERTY aparecieron en conjunción con
pantallas táctiles, los
sistemas operativos de la competencia se hicieron mucho más
usables, configurables, rápidos y sencillos de programar. Los dispositivos crecieron y se redujeron para cubrir
cada necesidad concreta, las
baterías mejoraron para todos y apareció
Google.
Google empezó a mejorar todas sus aplicaciones web para hacerlas accesibles por móvil, y de repente, enormes cantidades de usuarios ya no necesitaron instalar absolutamente nada en su terminal, ni tener ninguna potencia más que para correr un
navegador web. Y no solo eso, sino que los usuarios de terminales con un navegador web cutre o no fueron puestos en el punto de mira de
Opera, compañía que desarrolló el que por el momento es el más avanzado y compatible navegador web que existe para dispositivos móviles.
Y entonces resultó que con un
Nokia de gama baja, cualquiera pudo contratar una tarifa plana de de datos y disponer de un
navegador impresionante, una cuenta de correo brutal (Gmail) y una
agenda potentisima (
Calendar de Google). E incluso del correo Push si lo deseaba.
Pero ahí no acabó la cosa, y Blackberry sigue por inercia con un buen pellizco de mercado y teniendo peso como empresa de servicios y dispositivos móviles.
Desgraciadamente ahora llega
Apple.

Si,
Apple va a sacar el
iPhone, un terminal potente, con lo que quizá sea un
teclado tan bueno como el de la Blackberry (si la publicidad es cierta) pero que al que en cualquier caso, gracias a su forma y la pantalla de
cristal multitouch, no costaría nada añadir un teclado como el del
SonyEricsson P800 que actúe
exactamente como el de cualquier Blackberry, y que posee un navegador avanzado, quizá tanto como el Opera. Eso no sería nada raro o amenazador si no fuese porque Apple parece que solo permite
aplicaciones web, lo que unido a la
publicidad inmensa que realiza Apple y la existencia de un
Opera y un
IExplorer Mobile comúnes o
compatibles con una enorme cantidad de terminales me temo que va a disparar la realización y uso de aplicaciones y servicios web para móviles (y eso que actualmente hay ya bastantes), pero no para Blackberry sino para estos 3 navegadores (
Safari/IEMobile/Opera).
Así que el presente o futuro cercano que les veo a las
Blackberry, una vez vencidas en potencia, características, tamaño, precio, aplicaciones... sin nada que ofrecer sobre la
competencia, me temo que será la lenta caída, mitigada por la inercia o la absorción por algún otro pez gordo.
Quizá sea un final como el que le espera a Palm de no espabilar, o quien sabe, quizá RIM nos depare alguna sorpresa, pero teniendo en cuenta que no la ha dado en años, ni parece tener intención de hacerlo...