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miércoles, mayo 18, 2011

El progreso es cambio

Nos piden propuestas, quienes nunca han tenido propuestas.

Nos piden programas políticos quienes se saltan sistemáticamente sus programas políticos.

Nos pide transparencia quien nunca nos ha contado nada. Quien nunca nos ha preguntado nada.

Nos piden propuestas quienes tienen millones y millones a quienes tenemos carpas y cartones, precariedad y paro, deudas y más deudas.

Nos piden propuestas porque el poder ya no son ellos, el poder somos nosotros y nosotras.

Nos piden propuestas porque tienen prisa, tienen prisa porque tienen miedo.

Pero nosotros y nosotras no tenemos prisa, porque el tiempo ahora ya no es el suyo. El tiempo es nuestro.

Tenemos paciencia porque sabemos que esto va a crecer.

Tenemos paciencia, porque no tenemos miedo.


#nolesvotes #spanishrevolution

sábado, mayo 07, 2011

Review: Auriculares Sennheiser PXC 360 BT


Una obra maestra. Así es como definiría a los auriculares PXC 360 BT, exagerando un poco, claro. Dejando de lado la calidad del sonido, que es la que uno espera de unos Sennheiser, debo decir que las características del aparato y la manera en que funciona el conjunto es como para felicitar a los diseñadores.

Estos auriculares son del tipo circumaural (cubren toda la oreja), lo que implica buen aislamiento del ruido exterior y ciertas características acústicas que siempre me han gustado. Pero los chicos de Sennheiser han aprovechado además el formato para incluir una opción de surround (SRS WOW HD), que no solo da un sonido envolvente excelente, sino que se activa y desactiva con una pulsación. Simple.

Además del SRS, tenemos tres características más activadas por botones: Bluetooth, NoiseGuard 2.0 y Talk Through. En cuanto a Bluetooth, hay poco que decir, pero muy bueno: los auriculares reciben sonido via Bluetooth de dispositivos compatibles (teléfonos, ordenadores...) la conectividad es rápida, estable y simple tanto en Android como en Windows XP y 7. La calidad del sonido inalámbrico es un poco mejor de lo que esperaba (aunque el cable siempre es mejor y Sennheiser tiene adaptadores inalámbricos Apt X con sonido inalámbrico de mayor calidad a la venta) y suficientemente buena como para usarla a diario. Es fantástico disfrutar sin cables del audio, es una libertad a la que no puedes renunciar una vez que lo pruebas y desde la experiencia, lo considero un hito indispensable para cualquier adicto a la música con un dispositivo móvil (en mi caso Android con Spotify). Por si fuera poco resulta que el audio inalámbrico también es sumamente cómodo para el trabajo en la oficina (teclado estorbando, superficies ocupadas, ordenadores con conectores fuera de alcance...) o para personas que viajan mucho (moverse en tren y metro es más cómodo si no hay cables que se enreden o entorpezcan el movimiento, lo sé por experiencia).


Y hablando de viajar, hablemos de Noise Guard. Se trata del nombre comercial de un sistema de reducción activa de ruido (también llamada cancelación de ruido) y desconozco como sería la versión 1.0, pero la 2.0 hace lo que promete: reduce el ruido de fondo de los trenes, metro y avión. Desafortunadamente no es mágico, ni perfecto, y como le pasa a cualquier sistema de estas características (probé varios antes de Sennheiser), se queda ahí (que no es poco). Curiosamente no solo se agradece el Noise Guard en medios de transporte ruidosos (trenes AVE y Metro en mi caso), sino que se nota mucho en lugares supuestamente silenciosos, como en casa o la oficina: una pulsación del botón y de repente consigues un silencio extra, librándote de un ruido de fondo que ni sabías que existía pero que está ahí: ventiladores de ordenador, aires acondicionado, vibraciones, gente...). A veces uso esta característica sin música, solo para tener paz. Para quien nunca la haya probado podría decir que la reducción activa de ruido es como si tras una vida viendo la tele con estática (los que recordemos la tele analógica, claro), alguien le diese un golpe al monitor y la eliminase de golpe. En resumen, Noise Guard es simple, eficaz y acabas usándolo para todo en el hiperruidoso mundo de la ciudad.


Acerca de Talk Throught se puede decir que es la manera más cómoda de prestar atención a una interrupción (preguntas, conversaciones cortas, etc) durante el uso de los auriculares. Una vez presionas el botón, el auricular detiene la música, y filtra y amplifica el sonido ambiente para permitirte oír como si no llevases los auriculares puestos (en determinados casos un poquito mejor incluso). En principio parece una chorrada, pero cuando empiezas a usarlo, te das cuenta de que es muy cómodo para por ejemplo, la oficina: tienes un aislamiento acústico excelente que te permite mantenerte enfocado en el trabajo y, sin tener que parar la música o quitarte los auriculares, puedes prestar atención a tu entorno en menos de un segundo. Una función muy inteligente y muy cómoda que también tiene su sentido en medios de transporte (avisos de megafonía, consultas rápidas de orientación, billetes...).

Por último, tenemos integrados en el auricular todos los botones necesarios para controlar el reproductor de música: volumen, pista siguiente, pista anterior y pausa/play. Aunque el único que funciona sin Bluetooth es el de volumen.

Físicamente el aparato es plegable y trae una bolsa del tamaño adecuado para ellos. Las almohadillas son intercambiables (qué menos en unos auriculares de 200€) y el jack es de 2,5 (trae un cable adecuado para conectarse a cualquier lado y con adaptadores para avión y para jack grande). En cuanto a batería, resulta que esta es extraíble por lo que podemos usar los auriculares mediante el cable, mientras esta se recarga a través del puerto mini USB que incorpora. Algo raro y muy inteligente a la vez, ya que podemos adquirir varias baterías si queremos, aunque por lo que veo la autonomía es de entre 4 y 6 horas (con todo activado como los uso yo, pero debería ser mayor con solo Bluetooth o solo Noise Guard), por lo que es posible que solo quiera adquirir una batería adicional con el paso del tiempo, cuando la autonomía se reduzca drásticamente.


Entre las curiosidades que me encantan está sobre todo la posibilidad de comprar almohadillas para reemplazar las que tiene (son fácilmente cambiables) cuando estas se gasten con el uso, el sudor y la barba. También que el pack traiga un adaptador de corriente multi-país, con salida USB donde conectar el cable USB a USB mini que también trae. Y por último la posibilidad de activar y desactivar cada opción, de manera independiente (por ejemplo, podemos usar el cable para mayor calidad de sonido y autonomía pero con el Noise Guard activado también).

En resumen, lo que dije al principio, el diseño del aparato es desde un punto de vista funcional y práctico de lo mejor que he visto en unos auriculares. Lo único que le falta es poder actuar de manos libres, pero el modelo que lo permite, el MM 550, se me salía de presupuesto.

Libro: Qué es la psicología del trabajo





Título: Qué es la psicología del trabajo
Autor: Jesús Martín García, Susana Rubio Valdehita, Julio Lillo Jover
EditorialEditorial Biblioteca Nueva, S.L.

Elegí leer este libro creyendo que podría arrojar algo de luz sobre las dinámicas de grupo en un entorno laboral o sobre las características psicológicas de un trabajador. Pero me equivoqué. Este libro no trata sobre trabajadores, sino casi exclusivamente sobre técnicas y fundamentos de los departamentos de Recursos Humanos. Lo poco más que expone es un ligero vistazo a otros ámbitos de la psicología del trabajo, como es el diseño de productos o puestos de trabajo (ergonomía).

El texto es, como indica en su introducción, un manual de consulta para profesionales y un documento introductorio para estudiantes de psicología, aunque desde mi perspectiva es un texto introductorio a los fundamentos y el estado actual de los departamentos de Recursos Humanos. En él se hace un repaso desde puntos de vista teóricos, históricos, ideológicos y prácticos de la "Psicología del Trabajo", que (insisto) al contrario de lo que podría suponerse no parece consistir en la psicología del trabajador o del entorno de trabajo, sino más bien en las técnicas de selección y formación de personal disponibles y sus características. Tampoco encontraremos aquí nada sobre motivación del empleado, o de dinámicas de grupo, solamente veremos cómo analizar a base de estadística pura y dura a futuros empleados y determinados aspectos útiles a tener en cuenta durante el proceso de selección y formación.

Debo añadir que el libro no da muy buena impresión del estado actual del área de la psicologia del trabajo. Leyéndolo parece que RRHH puede dar un resultado medible en empresas o industrias con muchos, muchos empleados, en momentos en los que haya mucha mano de obra disponible y cuando hay mucho, mucho dinero y tiempo disponible, pero parece evidente que fracasará en cualquier ámbito que se salga de lo puramente industrial.

Por otro lado muestra la variedad de ideologías y teorias más o menos incompatibles o al menos incoherentes que se usan para justificar la selección y formación de los empleados.

Tambien deja claro que la estadística (un montón de ella) es y debe ser el pan nuestro de cada día en temas de RRHH, que es algo que, por lo que he tenido ocasión de ver, probablemente se deje de lado en España. Aun así me da por pensar que cosas como Sharepoint podrían ser herramientas muy, muy interesantes en el ámbito, al permitir hacer encuestas desde la Intranet corporativa sin ningún desarrollo y a nivel de toda la empresa o de departamentos.

A continuación, algunas citas que me han llamado la atención.

Taylor, que era ingeniero, observó los beneficios que tenía el rediseño de la situación de trabajo para lograr rendimientos más altos para la compañía y un salario mejor para el trabajador. Su mejor y más conocido trabajo es su libro Principles of scientific management (1911). Sus principios eran: diseñar científicamente los métodos de trabajo, seleccionar los mejores trabajadores y entrenarles en el manejo de métodos nuevos, desarrollar un espíritu cooperativo entre gerentes y trabajadores, y compartir la responabilidad del diseño y realización del trabajo entre la gerencia y el trabajador.
[...]
Aunque ninguno de los investigadores que participaron en el proyecto Hawthorne eran psicólogos, la influencia de este estudio sobre la Psicología del Trabajo ha sido fundamental durante años, ya que su impacto en el desarrollo del trabajo en grupo y en la aproximación organizacional del análisis psicológico ha sido clave. [...] A consecuencia de los experimentos Hawthorne, durante la década de los 30 aumentó el interés por el estudio de las actitudes y la moral de los empleados. Las encuestas sobre actitudes y las entrevistas estructuradas fueron unas de las herramientas principales de los consultores.
[...]
En cuanto a las diferencias entre sexos, Blakley y colaboradores (1994) han mostrado que las mujeres puntúan más bajo que los hombres en test de fuerza isométrica, lo que les ha llevado a concluir que  existe cierto impacto adverso hacia las mujeres en este tipo de test. En este sentido, Hogan y Quigley (1994) han demostrado que con un adecuado programa de entrenamiento físico, las mujeres pueden mejorar sus capacidades físicas hasta el punto de superar las pruebas de selección para entrar en el cuerpo de bomberos.
[...]
El modelo de Holland [de intereses vocacionales] distingue seis dimensiones generales de intereses, conocidos como RIASEC. Estas dimensiones son:
Realista. Preferencias por el trabajo con cosas, objetos, aparatos, herramientas.
Investigador. Preferencia por trabajos científicos.
Artístico. Preferencia por trabajos estéticos y que permitan autoexpresión.
Social. Preferencias por los trabajos que implican relación y ayuda a otras personas.
Empresarial. Preferencia por los ambientes corporativos como, compras, ventas, márketing.
Convencional. Preferencia por trabajos de oficina y tareas estructuradas. [...]
Según Prediger (1982), el modelo de Holland puede reducirse a dos dimensiones relativamente independientes: personas versus cosas y datos versus ideas. Mientras no parece haber diferencias entre sexo en la segunda dimensión, las mujeres muestran una mayor preferencia por las personas y los hombres por las cosas. [en referencia a las características o dimensiones del individuo y las del puesto de trabajo] Cuanto mayor sea el ajuste mayores serán la satisfacción laboral y el bienestar general, así como el rendimiento.
[...]
[Recopilando un listado de elementos para el estudio de los candidatos a un puesto me encuentro entre otros con esto] Datos biográficos, Referencias, Grafología y astrología, Autoevaluación pasada y futura, Calificaciones...
[...]
Los centros de evaluación [...] fueron utilizados por primera vez por los psicogolos militares de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra mundial. Ellos consideraban que los test de papel y lápiz eran demasiado atomísticos y decidieron evaluar la conducta de los sujetos en situaciones complejas que permitieran una evaluación holística de sus reacciones.
[...]
[Hablando de formación] En general los individuos aprenden más rápidamente y mejor cuando se han fijado objetivos concretos y de cierto grado de dificultad. Los objetivos demasiado fáciles o excesivamente difíciles tienen muy poco valor de motivación. En este sentido para que un objetivo sea eficaz debe estar expresado de forma clara y concreta, y en su formulación debe aparecer al menos el comportamiento que se espera lograr de los formandos, las condiciones en las que se llevará a cabo y los niveles de rendimiento que se han de alcanzar. [...] La motivación de los empleados hacia el programa de formación aumenta cuando ellos participan activamente en la redacción de los objetivos.
[...]
[Hablando de motivación en la formación, aunque también aplicable a cualquier tarea] Una distinción muy frecuentemente aplicada al ámbito laboral es la que diferencia la motivación intrínseca y la extrínseca. [algunos hablan de explícita e implícita] Una persona intrínsecamente motivada es aquela que realmente disfruta con la actividad que tiene que realizar y que trabajaría  en ella todo el tiempo sin necesidad de refuerzo externo ninguno. Por el contrario, una persona extrínsecamente motivada es aquella para la que el trabajo no tiene ningún interés si no le proporciona algún incentivo o recompensa externa. Las recompensas intrínsecas están relacionadas con  la tarea que hay que aprender; el alumno considera interesante la tarea y obtendrá satisfacción por conocer cómo se realiza. Las recompensas extrínsecas son independientes de la tarea y hacen referencia a aspectos como el dinero, las perspectivas profesionales, etc. Como no existen tipos puros, lo más frecuente es que el formador tenga que utilizar [ambos extrínsecos e intrínsecos]. La disposición emocional de los alumnos influye en lo que aprenden y en cómo lo aprenden. La ansiedad, el miedo al fracaso y la falta de confianza afectan negativamente  a la motivación por aprender.
[...]
En Psicología, los atributos psicológicos y otros procesos mentales no pueden medirse directamente, son constructos o conceptos hipotéticos que forman parte de las teorías que intentan explicar el comportamiento humano. El grado en que un individuo posee uno de estos atributos sólo puede inferirse a partir de la observación de su conducta.

martes, abril 05, 2011

Libro: Rarología

Titulo: Rarología
Editorial: Temas de Hoy (Grupo Planeta)

Llegué a coger este libro porque vi al tipo contando un par de anécdotas en un programa de Redes.

Como se puede deducir por el título, no es un libro demasiado serio, ni trata de serlo. 

Wiseman, psicólogo social y tipo peculiar, ha escrito un libro de divulgación bastante ameno, para hablar de experimentos, teorías, números y estadística relacionados con la psicología social.

Dado que se trata de un popurri de experimentos y resultados curiosos, Wiseman no ahonda en ningún aspecto de su disciplina, haciendo el libro ameno y fácil de leer, pero sin sustancia. Por eso solo es recomendable a quien tenga un sano interés en la ciencia y poco o nulo conocimiento sobre psicología social. Para todos los demás este libro es prescindible, o en todo caso entretenido si se lee rápido.

A continuación una serie de párrafos que me han parecido interesantes del libro.

[Acerca de la prueba "R"] Esta prueba rápida nos brinda una medida aproximada de un concepto conocido como "automonitorización". Quienes tienen este concepto muy elevado tienden a dibujar la R de forma que puede ser leída por alguien en su frente. Los de un concepto de automonitorización bajo suelen hacerlo de manera que la letra R pueda ser leída por ellos mismos. ¿Qué tiene que ver esto con mentir? Los que tienen un alto concepto de automonitorización le dan mucha importancia a cómo los ven los demás. Se sienten felices siendo el centro de atención, pueden adaptar rápidamente su conducta a la situación en la que se encuentran y tienen habilidad para manipular la forma en la que los otros los ven. Como corolario suelen ser buenos mentirosos. Por el contrario, los que tienen bajo concepto de automonitorización suelen ser "la misma persona" en diferentes situaciones. Su comportamiento se guía más por sus sentimientos íntimos y valores y le dan menos importancia a su impacto sobre quienes están a su alrededor. También tienden a mentir menos en la vida y por lo tanto son menos hábiles para engañar.He presentado esta graciosa prueba a grupos de personas a lo largo de muchos años. Con el paso del tiempo noté que hay un pequeño número de personas que al saber de qué se trata el test, rápidamente se convencen a si mismos de que trazaron la R en la dirección opuesta a la que realmente lo hicieron. Estas personas tienen la capacidad de ignorar la evidencia que está frente a ellos y torcer los hechos para ajustarlos a lo que ellos quieren ser. Como resultado, la prueba suministra una indicación aproximada acerca de cuán bueno eres engañando, ya sea a los demás o a ti mismo.
[...] 

[Acerca de un experimento con fotografías falsas de hechos inexistentes de la infancia de los sujetos del experimento] Los participantes fueron entrevistados tres veces durante un periodo de dos semanas. En cada uno de los encuentros se les mostró las tres fotografías genuínas y la falsa, y se los alentó para que contaran todo lo que pudieran recordar acerca de cada una de las experiencias. En la primera entrevista casi todos pudieron recordar detalles de los sucesos verdaderos, pero un tercio dijo que también recordaba el inexistente viaje en globo, el cual algunos llegaron a describir de forma bastante detallada. Los entrevistadores les pidieron a todos que se retiraran y pensaran un poco más acerca de las experiencias. Para la tercera y la última entrevista, la mitad de los participantes recordaba el viaje ficticio en globo, y muchos describieron la travesía con algunos detalles. [Mención de otros experimentos similares sobre la falsificación de recuerdos] Una vez que una figura con autoridad sugiere que hemos experimentado un suceso, a muchos de nosotros se nos hace difícil negarlo y comenzamos a rellenar los huecos con nuestra imaginación. Después de un tiempo se vuelve casi imposible separar la ficción de la realidad y comenzamos a creer la mentira. El efecto es tan poderoso que a veces ni siquiera es necesaria la voz de la autoridad para engañarnos. Muchas veces somos perfectamente capaces de engañarnos a nosotros mismos. [Menciona un episodio de Ronald Regan contando la escena de la película "A Wing and a Prayer" como si fuera real]
[...]  

[Hablando de magos y sugestión] Mostré a un grupo de mis estudiantes una cinta de vídeo en la cual un mago aparentemente utilizaba el poder de su mente [...] para doblar una llave de metal. Luego puso la llave sobre una mesa, se partó y dijo "Miren, es sorprendente, la llave se sigue doblando". Posteriormente se interrogó a todos los estudiantes acerca de lo que habían visto. Más de la mitad estaban seguros de que habían visto que la llave continuaba doblándose mientras estaba sobre la mesa, y no tenían ni idea de cómo [...] Una dramática ilustración de cómo un embaucador experto puede servirse de años de experiencia para pronunciar una frase con tanta convicción que la gente cree ver lo imposible suceder delante de sus ojos.

[...] 

[Sobre un experimento de sugestión en la venta de un aro con una cadena comprados en una ferretería] Nos acercábamos a las personas pidiéndoles que sostuvieran en su mano el aro de bronce o la cadenilla, y nos dijesen si percibían algo extraño. Como era de esperar, nadie informó de nada. [...] Al siguiente grupo de transeúntes le expliqué que yo era un psicólogo que había diseñado dos objetos para lograr que la gente sintiera algo inusual, y estaba comprobando su efectividad. Nuevamente las personas los sostuvieron en sus manos. Esta vez las reacciones fueron muy diferentes. Mientras que previamente habíamos encontrado sólo expresiones impasibles, ahora la sugestión comenzó a trabajar sobre sus mentes. Los participantes comenzaron a informar toda clase de efectos ligeramente raros. Algunos dijeron que los objetos los hicieron sentir relajados. A otros les produjeron una sensación de hormigueo. A menudo percibían el efecto con uno de los objetos y no con el otro y estaban ansiosos por saber la diferencia entre ambos. Cuando les pregunté cuanto pagarían por ellos, estimaron entre cinco y ocho libras esterlinas. Hasta aquí empleamos únicamente la sugestión verbal. Ahora era el momento de agregar algunos elementos visuales a la presentación. Vestí una bata blanca de laboratorio y compré dos cajas baratas para el aro de bronce y la cadenilla. [Durante las presentaciones] Les expliqué que buscaba a personas que me dieran sus comentarios honestos acerca de los dos objetos, que estaban destinados a evocar algunas sensaciones extrañas. En esta ocasión las reacciones fueron aún más extremas. Una persona dijo que el aro de bronce la hacía sentir embriagada. Otro dijo que la cadenilla cromada le provocaba la sensación de que sus manos eran magnéticas y se atraían la una a la otra. Una mujer dijo que percibía electricidad corriendo por sus manos. Era una demostración dramática de cómo la sugestión puede ser utilizada para despojar fácilmente a los ingenuos de su dinero. ¿Cuanto estaban ahora dispuestos a pagar por el aro de bronce de cincuenta peniques y la cadenilla de dos libras? Las estimaciones fueron de entre quince y veinticinco libras esterlínas.

[...]

[Hablando de un experimento de con carteles grandes y pequeños, jardines y vecinos] Es un ejemplo llamativo acerca de cómo crear cooperación. Si logras que la gente acepte lo pequeño, será mucho más fácil persuadirlos de que nos e preocupen por lo grande.

martes, marzo 01, 2011

Libro: El efecto lucifer





Titulo: El efecto lucifer
Autor: Philip Zimbardo
Editorial: Paidós

Acabo de terminar el libro de Philip Zimbardo "El efecto lucifer", psicólogo social y referencia en su campo gracias a su célebre Experimento de la Prisión de Standford, y más recientemente por su participación como asesor, en el caso de las torturas de la Prisión de Abu Ghraib.

Zimbardo es un tipo con una misión bastante elevada y poco común: eliminar la maldad del mundo. Y para ello lleva toda una vida realizando experimentos, analizando la realidad pasada y presente y estudiando su campo (la psicología social), tratando de identificar las causas de la maldad humana para poder combatirla.
Quien conozca el Experimento de la Prisión de Standford, del mismo Zimbardo, o la película que se hizo del mismo, "Das experiment", sabrá que hace unos 30 años, tuvo lugar un experimento encaminado a estudiar el efecto de la Situación (el contexto del momento concreto) y el Sistema (el contexto cultural), en contra de la Disposición (nuestra propia orientación y rasgos del carácter) que normalmente valoramos como única o máxima causa de todo comportamiento y decisión. El objetivo era valorar el peso de estos elementos sobre la psique y la conducta del individuo, poniendo a un grupo de personas buenas, psicológicamente normales y de similar condición, en un simulación de prisión, donde se controlasen los factores situacionales y sistémicos, pero de alguna manera todo se salió de madre y hubo de ser cancelado a mitad del mismo. A pesar de el contratiempo, la luz que arrojó sobre el comportamiento del ser humano, acabó por convertirlo en un experimento de referencia mundial sobre la fuerte influencia del contexto situacional y sistémico en nuestro comportamiento, en nuestra conducta y moral.

Este libro repasa, día a día, todo el experimento original de Zimbardo, así como otros experimentos representativos de diversos investigadores como Milgram o Asch, y situaciones reales como las recientes matanzas de hutus y tutsis en Ruanda, la antigua matanza de May Lay en Vietnam por el ejército de los EEUU o los campos de exterminio nazis de la Segunda Guerra Mundial. Una vez analizado en detalle y convenientemente explicado el experimento, y una vez expuestos diversos casos históricos y documentados así como los diversos experimentos de otros autores, Zimbardo nos presenta el caso de las torturas de Abu Ghraib, y demuestra de manera aplastante que lo que sucedió allí no fue un accidente, ni se debió a unas manzanas podridas, sino a una política común y deliberada que partió del gobierno de Bush (algo que 3 años más tarde de escribir el libro se está demostrando completa y oficialmente cierto). Pero lo más inquietante es que Zimbardo nos muestra que seguramente casi cualquier persona normal habría cometido esas atrocidades si se hubiera encontrado allí.

Este es un libro analítico y descriptivo, que aporta una abrumadora cantidad de datos, citas y detalles comprobables, pero a la vez es un libro escrito con pasión sobre el tema; y gracias al alto nivel de profundidad e implicación personal, consigue narrar una completa historia de la  Maldad humana. Y digo Maldad con mayúscula, porque Zimbardo no habla de psicópatas o esquizofrénicos paranóicos cometiendo asesinatos, no habla de villanos de opereta o malas personas, sino de la peor maldad posible, la maldad que cometen hombres, mujeres y niños sin ser conscientes (o plenamente conscientes) de ella. La clase de maldad común que sorprendentemente puede mover a un grupo de personas buenas a cometer un genocidio, asesinar con machetes a sus vecinos, torturar a semejantes o maltratar de manera innecesaria a desconocidos. Habla de la "banalidad del mal", en palabras del propio Zimbardo.

También debo advertir que en ocasiones es un libro emocionalmente duro de leer, debido a que en ocasiones detalla la clase de horrores que se han llegado a cometer en determinados momentos y lugares, aunque nunca lo hace de manera gratuita, sino como un forense, en relación con algún aspecto particular de interés para el caso que nos presenta.

Finalmente el libro trata de terminar con un mensaje positivo, dando pautas para ser conscientes de y evitar las, fuerzas situacionales negativas. Estas pautas se recogen y amplían en el sitio web de El Efecto Lucifer (www.lucifereffect.com) al que le ha surgido un hermanito, (www.heroicimagination.org) que trata sobre el heroísmo y que se forma parte de un nuevo proyecto de Zimbardo. Este último sitio lo descubrí siguiéndo a Zimbardo en Twitter, una herramienta dicho sea de paso, muy interesante para establecer o seguir conversaciones y cuyo potencial no había entendido hasta hace unos días.

Por último, además de recomendar encarecidamente la lectura de este libro, y antes de pasar a las citas del mismo, me gustaría recomendar también la lectura de "La tabla rasa" de Pinker, dado que en cierto modo son complementarios al centrarse uno en la disposición y otro en la situación.

Los extractos interesantes del libro... esta vez son bastantes, gracias a Evernote en su versión para Android.


El Sistema incluye la Situación, pero es más duradero y más amplio, está formado por personas, por sus expectativas, sus normas, sus políticas y, quizá, sus leyes. Con el tiempo los Sistemas acaban adquiriendo una base histórica y, a veces, una estructura de poder político y económico que gobierna y dirige la conducta de quienes viven en su área de influencia. Los Sistemas son como motores: ponen en marcha situaciones que crean contextos conductuales, unos contextos que influyen en la actuación de quines se hallan bajo su control. Llega un momento en que el Sistema se convierte en un ente autónomo, independiente de quienes lo han creado o incluso de quienes parecen tener autoridad dentro de su estructura de poder. Cada Sistema acaba creando una cultura propia y, junto con otros Sistemas, contribuye a crear la cultura de la sociedad.
[...] 
Queremos creer en la bondad esencial e invariable de la gente, en su capacidad de resistir ante las presiones externas, de evaluar de una manera racional las tentaciones de la situación y rechazarlas. Otorgamos a la naturaleza humana casi divinas, unas facultades morales y racionales que nos hacen ser justos y sabios. Simplificamos la complejidad de la experiencia humana eriguiendo un muro aparentemente infranqueable entre el Bien y el Mal. En un lado estamos Nosotros y están los Nuestros, los que son como nosotros; al otro lado de ese muro colocamos a los Otros y a los Suyos, a los que son como ellos. Paradójicamente, al haber creado este mito sobre nuestra invulnerabilidad a las fuerzas situacionales, nos hacemos aún más vulnerables a ellas por no prestarles suficiente atención.
[...]
En un entorno situacional adecuado, cualquiera de nosotros puede acabar repitiendo cualquier acto que haya cometido antes cualquier otro ser humano, por muy horrible que pueda ser.
[...]
La mayoría de nosotros tenemos un poderoso prejuicio mental, el llamado "error fundamental de atribución", que nos impide pensar de esta manera. Las sociedades que fomentan el individualismo, como los Estados Unidos y otros países de Occidente, han acabado creyendo que la disposición de la persona tiene más importancia que la situación. Al explicar una conducta otorgamos demasiada importancia a la personalidad y le damos muy poca a las influencias situacionales. 
[...]
[Sobre una de las fuerzas situacionales usadas en el Experimento de la Prisión de Standford] Las normas constituyen un medio simplificado y formal de controlar conductas complejas e informales. Actúan estableciendo lo que es necesario, aceptable y recompensado, y lo que es inaceptable y, en consecuencia, punible. Con el tiempo, las normas acaban adquiriendo una vida arbitraria propia y la fuerza de una autoridad legal, aunque dejen de ser relevantes, sean vagas o cambien según el capricho de quienes las imponen.
Nuestros carceleros podían justificar la mayoría de sus maltratos haciendo referencia a "las normas". 
[...] 
[Sobre la presión de la Disonancia Cognitiva] Por extraño que parezca, el efecto de la disonancia es mayor cuanto menor es la justificación [para las conductas]. Es lo que ocurre por ejemplo, cuando se lleva a cabo un acto repugnante por poco dinero, sin ninguna amenaza o con una justificación inadecuada o minimamente suficiente. La disonancia aumenta y los intentos para reducirla llegan al máximo cuando la persona cree tener libertad de acción o no es plenamente consciente de las presiones situacionales que la empujan a realizar el acto discrepante. Si este acto discrepante ha sido público, no se puede negar ni modificar. Por lo tanto, la presión para el cambio la reciben los elementos más "blandos" de la ecuación de la disonancia, es decir, los elementos internos y privados, los valores, las actitudes, las creencias y hasta las percepciones. 
[...]
[Sobre la presión del Respaldo Social]
Normalmente, la gente tampoco es consciente de una fuerza aún mayor que guía su repertorio conductual: la necesidad de aprobación o respaldo social. La necesidad de gustar, de ser aceptado y respetado, de parecer normal, de integrarse, es tan poderosa, que estamos dispuestos a realizar las conductas más ridículas y extravagantes si un desconocido nos dice que ésa es la forma correcta de actuar. Nos reímos de los muchos episodios de Objetivo Indiscreto que revelan esta verdad, pero rara vez nos fijamos en las veces que nosotros mismos somos la "estrella" del Objetivo Indiscreto de nuestra propia vida. 
[...] 
[Sobre el experimento del psicólogo Robert Rosenthal y la directoria de escuela Lenore Jacobson, y el efecto Pigmalión o de profecía autocumplida]
Se hizo creer a unos profesores que ciertos niños de sus clases de primaria eran "superdotados latentes", esos niños acabaron destacando en los estudios aunque los investigadores los habían elegido al azar. Las expectativas positivas de los profesores en relación con esos niños modificaron su comportamiento hacia ellos de una forma que acabó aumentando el rendimiento de los niños. [...] Por desgracia, es probable que lo contrario ocurra aún con más frecuencia cuando los profesores esperan un rendimiento bajo de ciertos alumnos [minorías]. 
[...]
[Al hilo de como las personas acaban tratando a otros seres humanos como cosas, juguetes o ganado] Usando los términos de Martin Buber, las relaciones humanizadas son "yo-tú", mientras que las relaciones deshumanizadoras son "yo-eso". Con el tiempo, la persona deshumanizadora suele ser absorbida por la negatividad de la experiencia y luego el "yo" mismo cambia para producir una relación "eso-eso" entre objetos, o entre la persona y la víctima. El hecho de ver a esos "otros" como subhumanos, inhumanos, infrahumanso, prescindibles o "animales" se facilita mediante etiquetas, estereotípos, consignas e imágenes propagandísticas. 
[...] 
La lección más importante que podemos aprender del EPS [Experimento de la Prisión de Standford]  es que las Situaciones las crean unos Sistemas. Los Sistemas proporcionan el apoyo institucional, la autoridad y los recursos que permiten que las Situaciones actúen como actúan. [...] Rara vez se plantea una pregunta fundamental: ¿Quién o qué hizo que sucediera lo que sucedió? ¿Quién tenía el poder de diseñar el entorno conductual y de hacer que actuara de una manera concreta? Dicho de otro modo, ¿a quién cabe hacer responsable de sus consecuencias y resultados? ¿A quién cabe atribuir el mérito de los éxitos y a quién la culpa de los fracasos? [...] Hallar esta respuesta no es tan sencillo cuando tratamos con organizaciones complejas y buscamos las causas del fracaso del sistema penitenciaro o del sistema educativo, de la corrupción de las grandes multinacionales o del sistema que se creó en la prisión de Abu Ghraib. 
[...] 
El Poder del Sistema supone una autorización o un permiso institucionalizado para comportarse de una manera prescrita y la prohibición o el castigo de los actos que no se atengan a ella. Proporciona una "autoridad superior" que valida el desempeño de unos roles nuevos, el cumplimiento de unas normas nuevas y la realización de unos actor que en otras circunstancias estarían limitados por unas leyes, unas normas, unos principios y una ética ya existentes. Esta validación suele ocultarse bajo el manto de una ideología. Una ideología es un eslogan o una proposición que suele legitimar los medios necesarios para lograr un objetivo. La ideología es la "regla suprema" a la que nadie se opone y que nadie cuestiona porque parece ser totalmente correcta para la mayoría de la gente en un lugar y en un momento concretos. Quienes ostentan la autoridad presentan esta ideología como algo bueno y lleno de virtudes, como un imperativo moral del máximo valor.
Los programas, las políticas y los procedimientos de actuación que se desarrollan para apoyar una ideología se convierten en un componente fundamental del Sistema. A medida que la ideología se va aceptando como algo sagrado, los procedimientos del Sistema se consideran cada vez más razonables y correctos.
Durante los años sesenta y setenta, cuando las juntas militarse fascistas gobernaban medio mundo desde el Mediterraneo a Latinoamérica, los dictadores siempre justificaban sus llamadas a las armas como defensa necesaria contra una "amenaza a la seguridada nacional" supuestamente planteada por socialistas o comunistas. Acabar con esa amenaza hacía necesario que el Estado legitimara la tortura por parte de los militares y la policía. También legitimaba el asesinato de los sospechosos de ser "enemigos del Estado" por parte de los llamados "escuadrones de la muerte". 
[...] 
[En relación al EPS y los participantes del mismo] Nuestros jóvenes participantes no eran unas "manzanas podrídas" que fueron a parar a un buen cesto. Al contrario, nuestro diseño experimental garantizaba que al principio fueran buenas manzanas y que acabaran siendo corrompidas por el poder insidioso del cesto podrido de nuestra prisión. Naturalmente, en comparación con la naturaleza perniciosa y letal de las prisiones civiles y militares de verdad, nuestra prisión de Stanford era relativamente benigna. Los cambios en la forma de pensar, sentir y comportarse que experimentaron nuestros voluntarios en aquel entorno fueron consecuencia de unos procesos psicológicos conocidos que actúan en todos nosotros de diversas maneras y en muchas situaciones, aunque no de una manera tan implacable e intensa. 
[...] 
[Hablando sobre el programa SERE de los Estados Unidos para la obtención de inteligencia en interrogatorios] En general, estos métodos minimizaban la aplicación de torturas físicas en favor de unos métodos "blandos" de tortura psicológica. Cinco tácticas básicas del programa SERE para hacer que los detenidos u otras personas sometidas a interrogatorio se muestren dispuestas a confesar y facilitar información son:
-Humillación y degradación sexual.
-Humillación basada en prácticas religiosas y culturales.
-Privación de sueño.
-Privación sensorial y sobrecarga sensorial.
-Tormentos físicos, como inmersión en agua o hipotermina (exposición a temperaturas gélidas) para crear miedo y ansiedad. 
[...] 
[Sobre algunas técnicas experimentales de Milgram  para hacer que personas normales realicen actos brutales] 8.- Cambiar de una manera gradual la naturaleza de la figura de autoridad (el investigador en el estudio de Milgram) para que pase de se razonable y "justo" al principio, a ser "injusto" y exigente, e incluso irracional. Esto provoca una conformidad inicial y una posterior confusión, porque esperamos coherencia de las autoridades y de los amigos. El hecho de no reconocer que esta transformación se ha producido da origen a una obediencia irreflexiva (forma parte de muchas violaciones cometidas durante citas y es una razon de que las mujeres maltratadas por sus cónyuges sigan con ellos).
[Otra de las técnicas consiste en ] 10.- Ofrecer una ideología, o una gran mentira, para justificar el uso de cualquier medio con el fin de lograr una meta aparentemente imprescindible. [...] Esta táctica se conoce con el nombre de "tapadera" porque encubre los procedimientos que siguen y que podrían ser cuestionados porque no tienen sentido por sí solos. El equivalente de esto en el mundo real recibe el nombre de "ideología". La mayoría de los países se basan en una ideología, que suele mencionar las "amenazas a la seguridad nacional", para entrar en guerra o para suprimir la oposición política. Cuando los ciudadanos temen que la seguridad nacional esté amenazada, ceden sus libertades básicas a un gobierno que les ofrezca seguridad. El análisis clásico de Erich Fromm en "El miedo a la libertad" nos hizo tomar conciencia de la táctica que Hitler y otros dictadores han venido usando desde hace mucho tiempo para alcanzar el poder y mantenerse en él: ofrecer seguridad a los ciudadanos si éstos renuncian a sus libertades porque asó podrán controlar mejor la situación.  
[...] 
La profunda experiencia de Steiner con muchos hombres de las SS tanto en el plano personal como en el académico le condujo a plantear dos importantes conclusiones sobre el poder institucional y la expresión de la brutalidad: "Al parecer, el apoyo institucional a los roles violentos tiene unos efectos mucho más profundos de lo que en general se cree. Cuando hay sanciones sociales implícitas, y sobre todo explícitas, que apoyan estos roles, tienden a atraer a personas que no sólo pueden obtener satisfacción con la naturaleza de este trabajo, sino que son cuasi-verdugos tanto en sus sentimientos como en sus actos".
Luego, Steiner describe como pueden triunfar los roles sobre los rasgos del carácter: "Ha quedado muy claro que no todos los que desempeñan un papel brutal presentan unos rasgos sádicos en su carácter. Los que desempeñaban unos roles que inicialmente no casaban con su personalidad solían cambiar sus valores (es decir, tenían la tendencia a adaptarse a lo que se esperaba de ellos en esos roles). 
[...] 
El anonimato se puede otorgar a una persona no sólo con máscaras, sino también por la forma de tratarla en una situación dada. Cuando los demás no nos tratan como la persona que somos sino como un "otro" indiferenciado que es procesado por el Sistema, o si nuestra existencia se ignora, nos sentimos anónimos. La sensación de carecer de identidad también puede desembocar en una conducta a antisocial. Un investigador trataba a unos estudiantes que participaban en una investigación o bien de una manera considerada, o bien como "conejillos e indias". ¿Adivina el lector quienes le hurtaron algo cuando no estaba mirando? Más adelante, estos estudiantes se encontraron solos en el despacho del profesor-investigador, con la oportunidad de hurtarle unas monedas y unos bolígrafos de un cuenco lleno de ellos. Los que se encontraban en la condición de anonimato lo hicieron muchas más veces que los estudiantes que habían sido tratados con consideración. La amabilidad puede ser bastante más que una recompensa en si misma. 
[...] 
Lo único que hace falta para que el mál triunfe es que los hombres buenos no hagan nada. -Edmund Burke, estadista británico.
Debemos saber que aceptar pasivamente un sistema injusto es cooperar con ese sistema y, de ese modo, tener parte en su maldad. -Martin Luther King Jr. 
[...] 
A lo largo de la historia, la pasividad de quienes podían haber actuado, la indiferencia de quienes deberían haber tenido más conciencia, el silencio de la voz de la justicia cuando más importancia tenía; eso es lo que ha hecho posible que el mal triunfara. -Haile Selassie, último emperador de Etiopía. 
[...] 
La derechista Democracia Cristiana de la Italia de la década de 1970 empleaba la "estrategia de la tensión" [como el "nos interesa que haya tensión" de Zapatero] para el control político alimentando el miedo al terrorismo de las Brigadas Rojas (comunistas radicales) [como "la derecha que viene" del PSOE]. Y, naturalmente no debemos olvidar el ejemplo clásico de la Alemania nazi, cuando Hitler hizo que los judíos cargaran con la culpa del colapso económico de la década de 1930 [como ahora los neocon, Aznar y Bush]. Eran la amenaza interna [ahora es "la derecha"] que justificaba un programa externo de conquista y que exigía su exterminio tanto en Alemania como en todos los países ocupados por los nazis. 
[...] 
[Acerca de las técnicas necesarias para evitar se controlado por la situación] He elaborado un compendio de métodos para el lector; sin embarco, en un solo capítulo no es posible presentarlo en toda su extensión y con todos los pormenores. La solución es ponerlo a disposición de quien lo desee en Internet, en el sitio web que acompaña a este libro: www.lucifereffect.com De este modo, el lector lo podrá consultar cuando le venga bien y si así lo desea, tomar notas, revisar las fuentes en las que se basa y considerar en qué contextos de su propia vida puede poner en práctica estas estrategias de resistencia. Además, cuando vea que él mismo o alguna persona que conozca está siendo objeto de un método concreto de influencia social, podrá recurrir a esta guía para hallar soluciones y saber qué puede hacer para colocarse en una posición que le permita afrontar el reto.


PD: Para los cinéfilos interesados, hay otra película alemana basada en otro experimento real, llamada La Ola (Die Welle) [ver trailer], que al igual que Das Experiment [ver trailer], exagera y modifica el caso real.

Nota: Imagen del Ángel Caído del Retiro de Madrid, obtenida de Wikimedia.

sábado, febrero 19, 2011

Objetivos y medidas

Goodhart’s law warns us that “when a measure becomes a target, it ceases to be a good measure.” 


Traducción: La ley de Goodhart nos advierte que "cuando una medida se convierte en un objetivo, deja de ser una buena medida."

Leyendo un interesante artículo sobre un fraude en una revista de matemáticas, me he topado con esta ley de Goodhart (ese Charles Goodhart) que es perfectamente aplicable a muchos otros casos reales, particularmente en política, pero también en el trabajo cuando trabajamos por objetivos y en el caso del algoritmo de búsqueda de Google (granjas de enlaces por ejemplo).

Y es que hay que tener un cuidado exquisito en separar lo que se mide, de los objetivos; para que la gente no haga lo normal y predecible, que es tratar de conseguir los objetivos específicos que se valoran, incluso aunque tengan que sacrificarse cosas importantes. Lo veo a diario en los periódicos: empresas que pagan bonus a directivos que han montado un cristo, o incentivos a ciertos negocios que solo conducen al pillaje.

domingo, enero 30, 2011

El timo del cacheo y la obediencia a la autoridad

En las últimas semanas he empezado a leer "El efecto lucifer", uno de los libros que tenía en la lista de "para leer" desde hace casi un año. Se trata de un libro de Philip Zimbardo que resume su experiencia en el campo de la psicología del mal y la psicología situacional que lo provoca. Hace un repaso de su célebre Experimento de la Cárcel de Stanford, de la prisión de Abu Ghraib y otros casos reales y experimentales más o menos conocidos (Asch, Milgram, Tercera Ola, nazis, genocidio de Ruanda...)

Aunque aun no he terminado de leerlo, puedo asegurar que es uno de esos libros que te cambian el esquema mental del mundo, pero el motivo de esta entrada no es comentarlo, sino mencionar un engaño basado en la predisposición de las personas a obedecer a la autoridad. Es un timo que llama la atención por el número de veces que ha sucedido y por las opiniones de los investigadores. He escaneado el texto con Onlineocr (funciona muy bien tanto con fotos como con escaneos), para que cada cual juzge donde más ha visto ese tipo de comportamiento o dinámica (trabajo, asociaciones, partidos políticos...) y si debería preocuparse por ello o estar alerta.


El llamado «timo o engaño del cacheo» se ha perpetrado en varias cadenas de restaurantes de comida rápida de todos los Estados Unidos. Este fenómeno demuestra el poder de la obediencia a una autoridad anónima pero que parece ser importante. El modus operandi es que el encargado o la encargada del establecimiento recibe una llamada telefónica de un hombre que se identifica como agente de policía y que dice llamarse, por ejemplo, Scott. Necesita urgentemente su ayuda en un caso de robo por parte de un empleado o una empleada de su establecimiento. Durante la conversación insiste en que se le dé el tratamiento de «señor». Antes ya ha reunido información pertinente sobre los procedimientos y los detalles del establecimiento. También sabe cómo obtener la información que desea mediante preguntas guiadas con habilidad, como hacen los buenos magos y los «mentalistas» profesionales. Es un buen timador.
Al final, el agente Scott obtiente de la encargada el nombre de una nueva empleada joven y atractiva y le dice que ha estado robando del establecimiento y que cree que en este mismo momento ya lleva algo encima. Quiere que se la aísle en la trastienda y se la retenga allí hasta que él o sus hombres puedan venir a buscarla. La empleada es retenida allí y el «señor agente», que habla con ella por teléfono, le da la opción de que se desnude y la registre allí mismo una compañera de trabajo o de que espere a que la lleven a comisaría para que la desnuden y la registren allí. Invariablemente, la chica dice que la registren en ese mismo momento porque sabe que es inocente y que no tiene nada que ocultar. El presunto policía habla luego con la encargada y le dice que la haga desnudarse y que la registre a fondo, incluso en el ano y en la vagina, en busca de drogas o de dinero robado. Mientras, el «policía» insiste en que le explique con el máximo detalle todo lo que ocurre y, en la mayoría de los casos, las cámaras de videovigilancia van grabando estos sorprendentes acontecimientos mientras se van desarrollando. Pero esto es sólo el principio de una pesadilla para la joven e inocente empleada y de un bario de excitación sexual y de poder para el llamante-voyeur. 
En un caso en el que declaré como perito y en el que la afectada era una asustada estudiante de instituto de dieciocho años de edad, a esta situación básica se le habían añadido una serie de actividades cada vez más bochornosas y sexualmente degradantes. Siguiendo las instrucciones del que llamaba, la chica tuvo que ponerse a saltar y bailar desnuda por la sala. , Luego, el que llamaba dijo a la encargada que fuera a buscar a un empleado varón de más edad que vigilara a la víctima para que ella pudiera volver a desempeñar su tarea en el restaurante. La situación degeneró hasta el punto de que el que llamaba insistió en que la chica se masturbara y le I hiciera una felacíón al compañero que supuestamente debía retenerla en la trastienda mientras la policía se encaminaba hacia el restaurante. Estas actividades sexuales siguieron más de dos horas mientras esperaban a que llegara la policía, algo que, naturalmente, no llegó a suceder. 
La singular influencia de esta «autoridad ausente» tienta a muchas personas que se ven en esa situación hasta el punto de que llegan a vulnerar la política de la empresa y, probablemente, también sus principios éticos y morales humillando y abusando sexualmente de una empleada joven, honrada y, con frecuencia, religiosa practicante. Al final, el personal acaba siendo despedido, algunos son denunciados, se presenta una demanda a la empresa, las víctimas quedan gravemente afectadas y los autores de estas patrañas —en un caso un ex oficial de prisiones— acaban siendo atrapados y encarcelados. 
Una reacción razonable cuando se tiene conocimiento de este engaño es centrarse en la disposición de los encargados y de las víctimas y calificarlos de personas ingenuas, ignorantes, crédulas, raras. Pero cuando nos enteramos de que esta patraña se ha llevado a cabo con éxito en sesenta y ocho establecimientos similares de comida rápida de media docena de cadenas diferentes y en treinta y dos estados distintos, y que han caído en el engaño muchos encargados de restaurantes de todo el país con víctimas tanto de sexo masculino como femenino, nuestro análisis no puede 'basarse simplemente en culpar a las víctimas, y debemos reconocer el poder de las fuerzas situacionales que intervienen en este engaño. Así pues, o debemos infravalorar el poder de «la autoridad» para generar obediencia de una clase y en una medida que a veces es difícil de entender. 
Donna Summers, que fue despedida de su puesto de encargada de un McDonald's de Mount Washington, Kentucky, por haber caído en este engaño, expresa con claridad uno de los principales temas de El efecto Lucifer sobre el poder situacional. «Lo ves desde fuera y te dices: "Yo nunca lo habría hecho". Pero si no has estado en esa situación y en ese preciso momento, no tienes ni idea de lo que harías. Ni idea.» 
En su libro Making Fast Food: From the Frying Pan into the Fryer, la socióloga canadiense Ester Reiter llega a la conclusión de que la obediencia a la autoridad es el rasgo más valorado para trabajar en los establecimientos de comida rápida. «El proceso de línea de montaje intenta, de una manera muy deliberada privar a los trabajadores de todo pensamiento o criterio. Son apéndices de la máquina», dijo en una entrevista reciente. Dan Jablonski, un agente especial del FBI retirado que investigó estos engaños como detective privado, dijo: «Usted y yo podemos estar aquí sentados juzgando a esa gente y decir que eran unos imbéciles de tomo y lomo. Pero no se les ha enseñado a usar el sentido común. Se les ha enseñado a decir y a pensar: "¿En qué puedo servirle?"»

Nota: Esta entrada la publiqué originalmente en mi bitácora de Barrapunto.