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lunes, mayo 04, 2009

Los Pilares de la Tierra, en juego de mesa.

A raíz de leer Los Pilares de la Tierra, recordé haber encontrado en el blog Pjorge, una reseña a un juego de tablero con el mismo nombre.
Buscando un poco por Internet, encontré esta versión en juego de mesa de la compañia Devir y la compré en una tienda muy interesante de la que hablaré en otro post, J de Juegos, en Alcobendas.

Hacía años que no jugaba a un juego de mesa (creo que la última vez jugué al Monopoly) y tengo que decir, que esta conversión de libro a juego de tablero, me ha encantado.

En un principio era bastante exceptico en cuanto a que un libro pudiera originar un juego de mesa (no al contrario como pasa con el Ajedrez, que basa el libro de el Ocho), pero después de aprender las reglas (son complicadillas, pero en cuanto juegas una partida y las aplicas, te las sabes de memoria) y jugar tres o cuatro veces con amigos, tengo que decir que es una auténtica delicia.

En este juego tienes que aplicar una estrategia a largo plazo hasta el final de la partida, con el objetivo de ser el que más recursos tenga, de forma que esos recursos se conviertan en puntos para ganar la partida.
El tablero tiene multitud de elementos, cubos de madera que representan recursos (oro, piedras, madera), cartas con personajes que nos permitirán contar con una serie de ventajas, fichas de madera que representan distintos tipos de trabajadores, maestros constructores, etc...
Cada partida se compone de 6 turnos, correspondientes a las piezas que forman la catedral y que se han de ir completando.
Durante cada turno hay que realizar una serie de secuencias de acciones, clasificadas en 3 fases: escoger cartas, situar maestros constructores y realizar una serie de acciones en los diferentes puntos del tablero.
Si os ha picado un poco la curiosidad, teneis las instrucciones del juego en Internet.



Resumiendo, ya que no quiero descubrir todas las sorpresas del juego; una alternativa muy valida para las tardes o noches de los fines de semana.
Un juego apto para adultos que os reservará ratos divertidos e interesantes. Es un continuo desafío el trazar toda tu estrategia para finalmente ganar la partida. Recomendado, además, fue nombreado Juego de Mesa del año 2007.

domingo, mayo 03, 2009

Libro: Inteligencia Intuitiva


Titulo: Inteligencia Intuitiva. ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?
Autor: Malcom Gladwell
Editorial: Círculo de lectores

Este libro exagera bastante. Creo que lo hace para vender ideas y eso me molesta, porque no me gusta que me manipulen, pero son buenas ideas y las vende tan bien que acabas por engancharte y continúas reflexionando sobre lo que dice el libro y leyéndolo con verdadero interés.

La cantidad de datos que maneja es enorme y se trata principalmente de fuentes técnicas (publicaciones especializadas de psicología y ciencia en general), pero es un libro corto, de unas 300 páginas pequeñas con letra cómoda por lo que no es un libro denso o profundo, sino bastante ligero. Aun en su brevedad, recoge las ideas centrales de sus fuentes y las va hilando para apoyar o explicar la idea central del libro, que es que el inconsciente humano trabaja mucho más de lo que queremos creer, y nos condiciona mucho cuando tomamos decisiones o hacemos juicios (tanto prejuicios como juicios analíticos) pero ese condicionamiento y trabajo back stage, no tiene por qué ser necesariamente malo, y en ocasiones es mucho mejor (y rápido) que el realizado de manera consciente. Además es posible adiestrarnos en el uso y control de nuestro inconsciente.

Alrededor de la idea del inconsciente procesando masivamente información clave, habla de los prejuicios, racismo, sexismo, de la falibilidad de los estudios de mercado, de la falibilidad de los expertos, de las variaciones entre lo que decimos querer y lo que queremos realmente, la utilidad de ser un tipo apuesto, lo fiable que resulta un algoritmo frente a un médico experto, el funcionamiento de la industria musical y los protocolos de actuación de la policía. Todo con el mismo propósito, poner de relieve la importancia de nuestro inconsciente, algo a lo que usualmente no prestamos atención (o sí, pero seguro que menos de la que deberíamos).

Si alguien está interesado en leerlo, hará bien en tomarlo con escepticismo y evitar pensar en él como en un manual, ya que contiene información que es de hecho contradictoria, como cuando menciona que los expertos pueden hacer juicios fantásticos a la hora de decidir si un músico (Kena concretamente) va a ser un éxito y luego hacia el final del libro muestra una abrumadora mayoría de expertos musicales cometiendo errores por puro prejuicio. Es decir, que este libro pone de manifiesto que el inconsciente importa, e importa mucho, y que mientras seamos conscientes de eso, podemos mantener cierto control o obtener algunas ventajas de su conocimiento y uso. Es en definitiva un libro que invita a reflexionar y a darnos a la introspección y la observación, algo que en el 100% de los casos, es bueno.

Como punto negativo está, como he mencionado anteriormente, el hecho de que Gladwell intente manipular al lector, algo que noté desde las primeras páginas, irónicamente a un nivel inconsciente, y que luego pude comprobar al darse la coincidencia de que he leído algunos de los artículos de la bibliografía en que se apoya y no dicen TANTO como el dice sino que matizan bastante las cosas. Y por otro lado es una pena que el libro no tenga una extensión mayor, porque el contenido es muy bueno.

A continuación algunos extractos, al azar, ya que me resulta difícil elegir una parte en particular, me gustan todas.

Sobre el aumento de contrataciones de mujeres en orquestas sinfónicas tras la implantación de una cortina que impide al jurado ver a los interpretes así como otras normas que ocultan la identidad y por tanto el sexo del aspirante. Enlace a la fuente.
El hecho de que ahora haya mujeres tocando en orquestas sinfónicas no es un cambio trivial. Es importante, puesto que ha abierto todo un mundo de posibilidades a un grupo de personas que habían sido excluidas. Es importante también porque, al fijar la primera impresión en el corazón de la audición, las orquestas contratan ahora a mejores músicos, y esto se traduce en mejor música. ¿Y cómo hemos conseguido una música mejor? Desde luego, no ha sido replanteando todo el sector de la música clásica ni construyendo nuevas salas de conciertos ni invirtiendo millones de dólares más, sino prestando atención a los detalles diminutos: los primeros dos segundos de la audición.
Sobre las pruebas de cata, los estudios de mercado y las preferencias de los consumidores en la batalla Coca Cola VS Pepsi.
Pídanle a un amigo que llene un vaso de Pepsi y otro de Coca Cola y traten de identificarlas. Supongamos que aciertan. Enhorabuena. Repitan ahora la prueba con una ligera variante: pídanle a su amigo que llene tres vasos, dos con una de las colas y el tercero con la otra. En el sector de los refrescos, esto se llama "prueba triangular". Además no tendrían que diferenciar la Coca Cola de la Pepsi, sino únicamente decir cuál de las tres bebidas es distinta de las otras dos. Lo crean o no, averiguarlo les resultará increíblemente difícil. Si se hace esta prueba con un millar de personas, poco más de un tercio dará la respuesta correcta, una proporción no muy superior a la del mero azar; daría lo mismo echarlo a suertes.
Sobre el Millenium Challenge 2002, una de mis partes del libro favoritas. Se trata de una especie de simulacro de guerra de 250 millones de dólares, donde el retirado teniente general Paul K. Van Riper al mando de las fuerzas enemigas (equipo Rojo), derrotó al ejercito norteamericano que estaba usando las más modernas y costosas armas y técnicas compradas e ideadas por del Pentágono.
Al jefe de la fuerza aérea del equipo Rojo [...] nunca le di instrucciones concretas sobre cómo tenía que hacerlo [hostigar al equipo Azul]. Solo el propósito.
[...]
Van Riper no tuvo en ningún momento una idea clara de la situación en la que se encontraban sus tropas y tenía que depositar en sus subordinados una confianza enorme. Se trata, según él mismo admite, de una forma "turbia" de tomar decisiones. Pero tiene una ventaja enorme: dejar que la gente actúe sin necesidad de dar explicaciones continuamente ha resultado ser algo parecido a la regla del acuerdo en el teatro de improvisación. Permite la cognición rápida.
[...]
Me dijeron que los del equipo Azul sostenían largas discusiones -afirma Van Riper-. Estaban tratando de determinar cual era la situación política. Tenían gráficos con flechas hacia arriba y hacia abajo. Recuerdo que pensé: "Un momento, pero ¿es que hacían eso mientras luchaban?". Manejaban innumerables siglas [...] Así que mantenían unas conversaciones horrorosas en las que se preguntaban dónde estaría nuestro DIME en relación con nuestro PMESI. Me daban ganas de vomitar. ¿De qué estáis hablando? Os habéis dejado atrapar por formas, matrices, programas de ordenador, y ahora todo eso os absorbe. Estaban tan concentrados en la mecánica y en los procesos que eran incapaces de ver el problema desde una perspectiva holística. Cuando se descompone una cosa, se pierde su significado."
Dave Grossman, acerca del estrés, las pulsaciones y la toma de decisiones.
Por encima de 145 pulsaciones, empiezan a pasar cosas malas. Las destrezas motoras complejas comienzan a descomponerse. Realizar alguna acción con una mano y no con la otra se hace difícil. Con 175, se produce un fallo completo del proceso cognitivo... [...] ¿Ha intentando usted alguna vez mantener una discusión con una persona enojada o asustada? No se puede... Es como tratar de discutir con un perro. A tan elevada frecuencia cardiaca, el campo visual se reduce aún más. El comportamiento adopta una agresividad inadecuada. Es elevadísimo el número de casos de personas que evacuan el vientre cuando están en un tiroteo, y ello se debe a que al acentuado nivel de amenaza que representa una frecuencia cardiaca de 175 o superior, el cuerpo no considera ese tipo de control fisiológico como una actividad esencial. La sangre se retira de la capa muscular exterior y se concentra en la masa muscular central. El sentido evolutivo de este proceso es endurecer los músculos todo lo posible, convertirlos en una especie de armadura [...] Pero eso nos deja torpes e inútiles.

Sobre Warren Harding, posiblemente el peor presidente de los EEUU y cuyo éxito se achaca a lo apuesto que era, a su buen aspecto y la primera impresión que causaba, condicionando el resto de los juicios que realizaba quien le veía.
[...] es el lado oscuro de la cognición rápida. Está en la raíz de buena parte de los prejuicios y discriminaciones. Es la causa de la dificultad que entraña encontrar al candidato adecuado para un puesto de trabajo y, en más ocasiones de las que estamos dispuestos a admitir, de que personas totalmente mediocres acaben ocupando posiciones de enorme responsabilidad. En parte, tomar en serio la selección de datos significativos y las primeras impresiones es aceptar el hecho de que a veces podemos saber más de alguien en un abrir y cerrar de ojos que tras meses de estudio. Pero también tenemos que reconocer y entender las circunstancias en que la cognición rápida nos lleva por el camino equivocado.
Y esto es todo, porque si hay tantos pasajes interesantes... pero los mejores es leer el libro completo y ver ciertos casos curiosos que se desarrollan en varias páginas y que resultan aun más sorprendentes.

Ah, y por cierto, este autor, lo conocí a través de un pequeño artículo del GQ, pero pensaba que exageraban su importancia. Ahora veo que no, y recomiendo la lectura de este libro como imprescindible para cualquier persona con un mínimo interés en entender al ser humano, o incluso en mejorar en su trabajo, especialmente si este tiene algún componente social.

jueves, diciembre 04, 2008

El jardín Zen miniatura



El otro día mi madre me regaló un jardín Zen en miniatura, de esos que vienen cajas de madera y llevan una especie de arena y algunas piedras para disponer sobre ella. Al principio me pareció una idea pésima pero al empezar a jugar con el, la verdad es que entretiene bastante así que le he acabado tomando cariño.

El tema Zen es algo que siempre me ha interesado como parte del budismo, pero hasta ahora siempre había pasado por encima del tema de los jardines centrándome en otros aspectos como el zazen, haikus y koan. Ahora que me ha dado por mirarlo un poco, puedo decir que los jardines Zen datan al menos del siglo VIII y llegaron a Japón desde China, pero no es hasta finales del siglo XIV en el llamado periodo Muromachi cuando se menciona a las miniaturas como la que tengo para contemplación y meditación. Es bueno saber que no todo el merchandising oriental es 100% falso como las galletas de la suerte.

En cuanto al uso del jardín, al parecer se trata de un elemento de meditación sobre la vida, donde las piedras representan obstáculos que permiten crecer como personas y se distribuyen por el jardín. Sobre cómo debe ser un jardín no he visto instrucciones claras más allá de usarlo sin miedo, a nuestro gusto, como herramienta de control del estrés, de meditación sobre nuestra vida y problemas y como ornamento, así que lo único que debemos hacer es distribuir a nuestro gusto las piedras y rastrillar la arena como deseemos aunque con calma y atención. Eso si, se supone que lo ideal es realizar diseños nuevos en nuevas situaciones y al parecer, se le puede añadir velas, caracolas, conchas y supongo que cualquier cosa que case bien si no somos puristas de alguna escuela Zen en particular, aunque creo que yo dejaré el mío solo con arena y piedras.

Por si alguien está interesado en comprarse uno de estos jardines, solo advertir que la arena que trae es muy fina por lo que es fácil que vuele por la casa y acabe rallando suelo y muebles de madera. Como solución al problema se me ocurre cambiar la arena por gravilla pequeña, que es más “rústica” y menos volátil, pero no es algo que vaya a realizar a corto plazo.



viernes, marzo 14, 2008

Bolitas de colores

Oido hoy en el departamento de soporte de la empresa donde trabajo:

Operador: "Buenos días en que puedo ayudarle"
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Operador: "¿Qué tiene usted la pantalla de su PDA llena de bolitas de colores?"
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Operador: "¿Qué no puede trabajar con ella, porque las bolitas se mueven y no sabe como quitarlas de la pantalla?!?"
--- (aquí el operador tuvo que poner el mute al teléfono porque las risas del resto del departamento impedían que el usuario le oyese)
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Operador2: ¡¡Pregúntale que record tiene!!




La mañana ha empezado divertida, esperemos que siga así... :-D

viernes, enero 25, 2008

Un buen servicio al cliente.

Durante las pasadas fiestas de Navidad, compré para hacer un regalo, el juego Hotel de la compañia Hasbro.

Es un juego estilo Monopoly, de comprar y vender propiedades, cobrar a los jugadores que caigan en tus hoteles, etc...

Al abrirlo para jugar unas partidas nos dimos cuenta que faltaban algunas piezas, concretamente las piezas de plástico necesarias para montar algunos de los edificios de hoteles con los que se juega.

Localicé en Internet la página de la compañia del juego y llamé para ver que podían hacer.
En el departamento de Atención al Cliente fueron muy amables y sin hacerme demasiadas preguntas, ni pedirme tickets de compra ni cosas por el estilo, prometieron enviarme por correo lo que faltaba.

Y así fue, a los pocos días recibí en casa un paquete con todo lo que me faltaba del juego.

Así que este post es para informaros y recomendaros, aparte de los productos de Hasbro, que si teneis cualquier problema como el mio, llameis a su teléfono de atención al cliente, donde os atenderán perfecta y eficientemente.



Os dejo que me voy a echar una partidita ;-D