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martes, enero 17, 2012

Problemas desenfocados




Como desarrollador, en muchas ocasiones tengo la ocasión de observar lo que solo se me ocurre llamar "problema de enfoque". Cosas (a menudo soluciones propuestas al cliente) que vistas desde cierta perspectiva o distancia, parecen problemas, pero que en realidad no lo son, y que a menudo se deben a un fallo de comunicación (ya sea por parte del proveedor o del usuario, por falta de conocimientos, intereses ocultos, etc.).

En esas situaciones, cuando el usuario percibe algo como un error (que no lo es bajo ningún parámetro racional), corregir el error percibido puede ser inútil, costoso y/o contraproducente. Y en esos casos la acción encaminada a solucionar el error percibido debe aplicarse en primer lugar sobre la comunicación (lenguaje común, metáforas, demostraciones...) y sobre el usuario (formación, pruebas, laboratorios, extraerle mediante tortura los verdaderos motivos de la solución informática...).

En psicología, si no recuerdo mal, suele hablarse de este problema bajo los términos: "marco", "contexto", "error cognitivo", "conducta automática o irreflexiva" o "prejuicio". Y en el mundillo de las TIC hay un chiste relacionado con el tema: "no es un bug, es una feature". Sea como fuere, se trata de algo muy común, y que poco tiene que ver con la tecnología, aunque sí con la informática según la concepción de Dijkstra de "resolver los problemas de la gente [...] entender a la gente".

En el ámbito del software, suelo observar este problema en clientes que no entienden la tecnología, su área de negocio (más habitual en grandes empresas) o ambos (motivo de extinción para muchas empresas en el pasado). Y dependiendo de a quién le preguntes obtendrás apoyos diferentes en cuanto a si solucionar el problema real o solo dedicarse al percibido por el cliente (raro es que quieran una solución completa). La analogía médica sería que ante una enfermedad tuviésemos que elegir entre tratar de curar al paciente mediante un tratamiento incómodo que debemos explicarle y para el que necesitamos de su cooperación, o limitarnos darle un placebo que le haga sentir bien y mandarle a casa. Obviamente habrá casos graves y leves que podrán inclinar la balanza pero en general no me gusta en absoluto tirar de placebo.

Además puede pasar que el cliente sufra de pánico cuando observa el problema (el percibido) y se cierre en banda en cuanto a la solución, adoptando una mala solución técnica que aporte poco o nada a su negocio. Si a eso le sumamos un comercial centrado exclusivamente en vender (no en aportar una solución) que apoye al 110% la solución del cliente, ya tenemos un coctel explosivo ante el cual el consultor y/o desarrolladores pueden, o bien ceder para contentar temporalmente al cliente (que puede y suele acabar dándose cuenta de que necesita una solución mejor), o  bien tratar de hacerle notar el problema de enfoque a base de paciencia, mano izquierda, mucha formación y tiempo. Cada una de estas posturas tiene pros y contras, por lo que no hay balas de plata. Como en la analogía del médico y el placebo, en ocasiones lo mejor sería coger el dinero y hacer lo que el cliente pide (fácil pero en mi opinión bastante rastrero y cortoplacista), y en otras lo mejor es hacer lo que el cliente necesita y presentárselo (arriesgado según el tipo de cliente) para que lo pruebe antes de aceptar o denegar la solución (las veces que he tenido ocasión de hacerlo, ha funcionado y a permitido establecer una relación de confianza con el cliente).

Así que tenemos un problema que puede identificarse y abordarse, pero requiere habilidades no técnicas, o al menos no según una concepción conservadora del mundillo. Y como es un problema común y persistente, no es extraño que se hayan pensado y probado con éxito cosas como el desarrollo ágil, para abordarlo (al menos parcialmente, dado que ágil significa muchas cosas). Pero eso es otra historia.

Resumiendo: la informática es mucho más que programar o hacer productos excelentes, los desarrolladores no somos infalibles, los comerciales pueden ser un problema, y el cliente no siempre tiene razón, aunque a menudo haya que dársela. Nada nuevo bajo el sol, lo sé, pero espero que el recordatorio le sirva a alguien a parte de mi mismo.



lunes, enero 16, 2012

Directivos psicópatas: Un problema ignorado. Una propuesta de solución.




Al hilo de las declaraciones del artículo del diario británico Independent (muy, muy recomendable), me gustaría retomar brevemente el tema de los psicópatas y los puestos de responsabilidad y decisión (AKA: directivos).

Que los psicópatas orgánicos (nacidos así) y funcionales (que se comportan como tal, que aprenden a serlo) están ahí es un hecho indiscutible, y con el tema de la crisis su presencia y acciones están quedando al descubierto en los casos más sangrantes. Es más, al parecer son sus acciones las que nos han traído hasta aquí, hasta los 5 millones de parados, los recortes y la bancarrota de cajas y comunidades autónomas.

No merece la pena entrar a enumerar los gravísimos problema que causa (no es una posibilidad sino un hecho muy real) tener a uno o varios psicópatas en un organigrama empresarial o social. Sin mirar la historia o los periódicos podemos imaginar una degradación de las relaciones, un maltrato del cliente, o incluso el amañado de cuentas y desfalcos con resultados catastróficos. Pero no pensemos que esto son ideas difusas, los psicópatas funcionales y orgánicos están ahí, están haciendo mucho daño y no deben ser tolerados.

Por eso, por tratar de controlarlos y mejorar nuestras empresas, sociedades y el mundo en general, me gustaría que el lector reflexionase sobre la necesidad de establecer controles de acceso a los puestos de responsabilidad para evitar que los psicópatas acaben en ellos.

Identificarlos es el primer paso tanto para curar a los psicópatas funcionales, como para vigilar estrechamente o marcar a los orgánicos que necesiten ser degradados, despedidos o medicados, dependiendo del caso. Y la identificación permitiría dos medidas clave: relevar a los existentes de sus puestos y evitar que nuevos psicópatas accedan a cualquier puesto de responsabilidad.

Las medidas a tomar serían mucho más baratas que la alternativa, y probablemente no son nada complejas de implementar tanto a nivel público como privado (tests, biométrica, EEG, anális de oxitocina...). Las entrevistas, las oposiciones y los mecanismos de promoción interna podrían implementar test para identificar a personas sin empatía ni conciencia y eso seguramente nos llevaría a conseguir empresas y sociedades sin Lehman Brothers, Emilios Botín, Esperanzas Aguirre* o Leires Pajín*. Es decir, que con un par de medidas sencillas (identificar y apartar) tendríamos una sociedad más justa, productiva y limpia. Y la tendríamos de golpe, sin tener que esperar décadas.

Además a día de hoy, con las notannuevas tecnologías, podríamos tener datos estadísticos de toda una vida para poder identificar de manera más fina a los futuros psicópatas o a las organizaciones que hacen psicópatas. Imaginemos que analizando datos históricos de los últimos 5 años, vemos que grupos de personas que son "normales" empiezan a hacerlo mal en sus test de empatía cuando empiezan a trabajar en una empresa en particular. Eso indicaría que la empresa debería ser inspeccionada, sancionada o marcada de alguna manera para que la gente pudiera evitarla. Y nos ahorraría unos cuantos psicópatas funcionales más en el mundo. Ah y como efecto colateral de reducir el impacto de los psicópatas quizá podríamos reducir crímenes de género, suicidios, depresiones y acosos laborales.

Por supuesto todo esto es ciencia ficción sin una legislación que le de forma y algunos organismos estatales de apoyo (Sanidad, Trabajo, Hacienda). Y dado que los legisladores (partídos políticos mayoritarios) parecen tener completamente comprometidas sus jerarquías con corruptos y psicópatas, mucho me temo que solo nos queda rezar para que alguna empresa privada no contaminada consiga una posición tipo Google/Microsoft que le permita instaurar estas medidas al margen de todo (como prueba de que funciona) y montar un lobby de presión al respecto.


*Nota: Si crees que Aguirre o Pajín no tienen signos de psicopatía o no deberían ser puestas a prueba, considera seriamente la posibilidad de estar bajo los efectos de un lavado de cerebro.

Imagen del post obtenida de la Wikimedia.

sábado, enero 14, 2012

Libro: Rework



Titulo
: Rework
Autor: Jason Fried y David Heinemeier Hansson
Editorial: 37Signals (supongo)

Hace un par de semanas terminé de leer uno de los libros de la gente de 37signals, Rework, que habla de su filosofía y experiencias en el desarrollo de software, la gestión de personas, el trato a los clientes, y en definitiva, todas las áreas no puramente técnicas sobre el negocio del software.

Se trata de un libro muy fácil de leer, con el que es difícil estar en desacuerdo (si no lo estás, me interesaría saber por qué, y si alguna vez has desarrollado un producto) y que a pesar de no ser exhaustivo, es una muy buena recopilación de consejos prácticos si quieres vivir con el software.

El estilo del libro recuerda al del Guy Kawasaki y es de los que van directo al grano, sin historietas ni adornos. Pura experiencia para el que la quiera o pueda aprovechar.

Como se trata de un libro muy variado, que está parcialmente online, e incluso traducido (aunque no parece muy buena traducción por lo poco que he visto de ella), y como ya hay medio millón de reviews en Internet, me abstendré de recopilar citas interesantes y me centraré en una que desgraciadamente sufro en mi puesto actual: considerar todo como urgente (ASAP:as soon as possible).
ASAP is poison Stop saying ASAP.
We get it. It's implied. Everyone wants things done as soon as they can be done. When you turn into one of these people who adds ASAP to the end of every request, you're saying everything is high priority. And when everything is high priority, nothing is. (Funny how everything is a top priority until you actually have to prioritize things.) ASAP is inflationary. It devalues any request that doesn't say ASAP. Before you know it, the only way to get anything done is by putting the ASAP sticker on it. Most things just don't warrant that kind of hysteria. If a task doesn't get done this very instant, nobody is going to die. Nobody's going to lose their job. It won't cost the company a ton of money. What it will do is create artificial stress, which leads to burnout and worse. So reserve your use of emergency language for true emergencies. The kind where there are direct, measurable consequences to inaction. For everything else, chill out.
Para terminar, solo comentar que es un libro indispensable si quieres hacer un buen trabajo con el mínimo de recursos, si trabajas en una PYME, en una startup, si planeas montar un producto o si te interesa conocer otras maneras de funcionar a parte de las que venden las megaconsultoras.

domingo, enero 08, 2012

Funda Kensington para iPad 2



La verdad es que Kensington hace unas fundas estupendas. Esta en particular protege el aparato (el iPad 2 de la entrada anterior) completamente (pantalla, bordes y parte trasera) mediante estructuras rígidas y elegantes que no desmerecen en absoluto el diseño del aparato que protege. Pero lo hace dejando accesibles los botones, altavoz y conectores.

Es cierto que añade algo de peso extra, pero mejora el agarre del aparato y protegen el metal y plástico de arañazos, golpes y el sudor de las manos. Porque el sudor es algo que se tiende a olvidar pero he visto como este puede comerse el recubrimiento de metal de algunos objetos, así que ojo con usar solamente una tapa para este trasto que va a estar en nuestras manos durante periodos prolongados.

La tapa, aun siendo rígida, tiene un doblez que permite convertirla en soporte vertical u horizontal de modo que sea cómodo para ver vídeos y escribir en el teclado. Pero además tiene un imán que activa el apagado y encendido automático de la pantalla (configurable por software en el propio iOS) por lo que ya no necesitamos botones para usarlo en ruta y se asemeja más a un libro en cuanto a uso.









Por último solo comentar que me parece bastante barata en comparación con lo que hay por ahí, y la gente de Amazon España te la lleva a casa en un periquete.


afafLa verdad es que Kensington hace unas fundas estupendas. Esta en particular protege el aparato completamente (pantalla, bordes y parte trasera) mediante estructuras rígidas y elegantes que no desmerecen en absoluto el diseño del aparato que protegen. Pero lo hace dejando accesibles los botones, altavoz y conectores. 

Es cierto que añade algo de peso extra, pero mejora el agarre del aparato y protegen el metal y plastico de arañazos, golpes y el sudor de las manos. Porque el sudor es algo que se tiende a olvidar pero he visto como este puede comerse el recubrimiento de metal de algunos objetos, así que ojo con usar solamente una tapa para este trasto que va a estar en nuestras manos durante periodos prolongados. 

La tapa, aun siendo rígida, tiene un doblez que permite convertirla soporte vertical u horizontal de modo que sea cómodo para ver vídeos y escribir en el teclado. Pero además tiene un imán que activa el apagado y encendido automático de la pantalla por lo que ya no necesitamos botones para usarlo en ruta y se emeja más a un libro en cuanto a uso. 

Por último solo comentar que me parece bastante barata en comparación con lo que hay por ahí, y la gente de Amazon España te la lleva a casa en un periquete. 

Por último solo me queda recomendar las fundas de Kensington de este tipo para cualquier tablet. De hecho, hay una para el Samsung Galaxy Tab aun mejor que esta. 
 verdad es que Kensington hace unas fundas estupendas. Esta en particular protege el aparato completamente (pantalla, bordes y parte trasera) mediante estructuras rígidas y elegantes que no desmerecen en absoluto el diseño del aparato que protegen. Pero lo hace dejando accesibles los botones, altavoz y conectores. 

Es cierto que añade algo de peso extra, pero mejora el agarre del aparato y protegen el metal y plastico de arañazos, golpes y el sudor de las manos. Porque el sudor es algo que se tiende a olvidar pero he visto como este puede comerse el recubrimiento de metal de algunos objetos, así que ojo con usar solamente una tapa para este trasto que va a estar en nuestras manos durante periodos prolongados. 

La tapa, aun siendo rígida, tiene un doblez que permite convertirla soporte vertical u horizontal de modo que sea cómodo para ver vídeos y escribir en el teclado. Pero además tiene un imán que activa el apagado y encendido automático de la pantalla por lo que ya no necesitamos botones para usarlo en ruta y se emeja más a un libro en cuanto a uso. 

Por último solo comentar que me parece bastante barata en comparación con lo que hay por ahí, y la gente de Amazon España te la lleva a casa en un periquete. 

Por último solo me queda recomendar las fundas de Kensington de este tipo para cualquier tablet. De hecho, hay una para el Samsung Galaxy Tab aun mejor que esta. 

domingo, enero 01, 2012

12 días de iPad 2



Esta navidad, en lugar de Papá Noel, ha sido el banco quien me ha "regalado" algo: un iPad 2 de Apple.

Antes de seguir debo aclarar que no me considero fanboy de ninguna empresa o tecnología, aunque muchos así lo crean. Algunos piensan que soy fanboy de Palm porque sus PDA, teléfonos y tablets me parecían los mejores hasta que fueron asesinados por HP. Otros creen que bebo los vientos por Android porque tengo uno y me parece en conjunto la mejor plataforma disponible a día de hoy para la mayoría de la gente. En general me señalan con el dedo antiMicrosoft por mi tendencia a considerar muy buenos sus productos (siempre con algunas reservas) y por las ganas que tengo de echarle el guante a un Windows Phone maduro. Y aunque me han llamado antiApple he recomendado más de una compra de productos de Apple a varias personas.

En fin, que no me caso con nadie. Y Apple no es la excepción.

A lo que íbamos.

Tras tener claro que necesitaba un tablet para leer documentos word, power point, excel y pdf, así como una herramienta para redes sociales, correo y navegación. Y tras tener claro que necesitaba algo más portable y usable en movimiento que el netbook que tengo, y más grande y potente que el móvil, me decidí a adquirir algun tablet que pudiera servir para esos propósitos al menor precio. Dado que un banco tenía una promoción donde regalaban el iPad 2 y yo quería cambiar de banco, no me lo pensé dos veces.

Ahora que llevo una semana de uso intensivo, supongo que puedo comentar algunas cosas que no se suelen leer en ningún sitio sobre el aparato.

En primer lugar, la versión "barata" es decir, sin 3G, no lleva GPS. No es algo que me importe pero quizá es bueno advertirlo.

En segundo lugar, no trae absolutamente ningún extra. Nada de nada. Ni auriculares, ni tapa, ni protectores de nada... Tan solo un transformador de red eléctrica a USB y un cable con un conector Apple en un extremo y un conector USB en el otro. Y aquí hay un detalle importante: solo se puede cargar el aparato con el adaptador de Apple o con un puerto USB de un Mac. Si se intenta usar el puerto USB de otro aparato que no sea Apple, el aparato no se cargará. Y no, no se trata de un problema técnico sino una de las gracietas de Apple para sacar cuartos, así que ojo.

En tercer lugar, el aparato se cuelga y se reinicia de vez en cuando. Por el momento, sin instalar nada raro ni hacer jailbrakes, ya llevo un par de estos reinicios.

Por ultimo, la cámara no es mala no. Es lo siguiente. Parece increíble que una cámara de 5 megapixel saque unas fotos similares a la peor cámara de 2 megapixel que haya visto. Así que quien esté pensando en usarla a menudo, que mire mejor un tablet de Samsung o Sony.

Dicho esto, comentaré que es un aparato muy satisfactorio de usar. No es demasiado pesado, se siente sólido, responde bien y tiene aplicaciones para todo, aunque sean de pago (unos pocos euros no son nada, no pirateéis que os conozco).

Desgraciadamente el tema de la compatibilidad y la interconectividad no es el punto fuerte del aparato, teniendo que soportar algunas lagunas a la hora de usar por ejemplo calendarios de Google o meter vídeos en el aparato. Aun no me puedo creer por cierto que retiraran el Vlc player de iTunes, y no es raro que retiren aplicaciones que puedan ser molestas para Apple (hola monopolio y abusos anti usuario).

En cualquier caso, pasando por caja parece que puede conseguirse un aparato más flexible.

Hablando de flexibilidad, la multitarea del sistema no es real, es una cosa un poco extraña que dificulta mucho el uso de varias aplicaciones y pasar de una a otra puede hacerse engorroso. Pero para hacer monotarea estricta está muy bien. Ah y al escribir sigo echando de menos un botón físico para mover cursores de manera fina, el método elegido por iOS es un tanto lento y engorroso.

La batería me dura menos de un día y medio. Bien es verdad que le doy bastante caña vía Bluetooth, wifi, lectura y música, pero esperaba al menos un par de días de autonomía después de tanto hype sobre el aparato.

Así que en definitiva, creo que es un aparato muy satisfactorio, muy limitado y bastante más caro de lo que debería. Pero si te sobra la pasta y tienes un Mac o un IPhone, o si te lo regalan, puedes darle mucho uso. En cualquier caso, para hacer algo más que navegar y leer, no reemplaza a un portátil de 300€ con Windows 7 ni de lejos.

Ah y mientras escribía parte de esto, un par de chavales comentaban en alto lo alucinante que es este aparato. Un detalle un tanto irónico ¿verdad?

martes, diciembre 27, 2011

La cultura del ascenso





Vivimos mayoritariamente en una sociedad laboral basada en una falacia. La falacia del ascenso.


La cultura que impera señala como símbolo de éxito el cambiar regularmente de trabajo (como tarea o profesión, no como sinónimo de empleador) para realizar cualquier cosa alejada del núcleo original, del trabajo real, del trabajo productivo. A estos cambios sucesivos se los llama ascensos y son una de las lacras que convierte a excelentes profesionales en malos gestores y a brillantes gestores en pésimos líderes.


El principio de Peter en acción nos dice que cualquier persona asciende hasta su nivel de incompetencia, y aun así consideramos los ascensos como algo positivo.


Suponemos, equivocadamente, que es positivo pasar de hacer [ponga aquí un trabajo] a coordinar el hacerlo, luego ponerse a supervisar a los trabajadores y al coordinador, más adelante a planificar las líneas de trabajo y finalmente ponerse a plantear nuevas estrategias para todo un grupo de planificadores, supervisores, coordinadores y curritos. Siempre tratando de ir más y más arriba en una jerarquía lo más grande posible.


Imagino que esta evolución de la carrera profesional tiene que ver con el hecho de que cada paso pone a disposición de las decisiones del trabajador a un número cada vez mayor de personas (en una dañina jerarquía vertical), y ver eso como algo deseable y bueno podría estar relacionado con algún pedazo de nuestro cerebro de mamífero, ese que considera que ser líder de manada o macho alfa es una garantía para procrear con las hembras bajo nuestro mando. Pero eso es harina de otro costal. Sigamos.


Se presupone que un supervisor tiene más conocimiento y sabiduría que los supervisados... Y en muchos casos es así, pero si solo eres supervisor es muy probable que al cabo de un par de años sepas mucho menos que cualquiera de tus subordinados (bienvenido al siglo XXI, donde todo cambia cada 6 meses). Y por descontado un supervisor que tenga conocimiento y sabiduría para hacer bien su trabajo será un excelente trabajador que perderemos, quizá no totalmente, pero sí en su mayor parte, ya que en el mejor de los casos, si le mantenemos en su trabajo normal pero añadiendo el rol de supervisor, tendremos un trabajador con una carga administrativa adicional que le impedirá alcanzar su nivel habitual. Es un Win-Lose: ganas un supervisor malo, y pierdes un trabajador bueno. Y lo mismo para el resto de ascensos. ¿Quizá lo único bueno que se puede hacer es ascender a los peores trabajadores y demás? ¿Se pararía así la sangría de productividad? ¿Es la patada hacia arriba la mejor estrategia?


Creo que lo único que tiene sentido es cambiar la cultura del ascenso a una de recompensas (horarios, sueldo, herramientas...). Una cultura de empresa que premie a los trabajadores con una diversidad de conceptos: desde el dinero al tiempo, pasando por el derecho a usar herramientas especiales (coches, teléfonos, tablets, ordenadores...), participaciones en la empresa o la capacidad de decidir en qué proyecto entran o no. Una cultura social donde no importe a cuanta gente tengas "debajo" ni el puesto que tengas en la empresa, sino lo feliz que te sientas en tu trabajo. Una cultura corporativa donde una recompensa no lleve aparejado necesariamente un cambio de rol sino una mejora de vida y un aumento de productividad.


Como decía al principio, la cultura del ascenso es una falacia, y una de las que hacen daño. Obliga a someterse al principio de Peter, con gente focalizada en obtener poder sobre los demás, cargos y títulos, aun a costa de descuidar el trabajo "real". Lleva a establecer jerarquías verticales y luchas de poder como la que se comenta en la Ley de Parkinson. Y en lugar de conducir a una institución a desempeñar un trabajo con un alto grado de precisión y fiabilidad, convierte a las organizaciones en burocracias llenas de trepas.


Sí, soy un idealista, y la realidad del mundo empresarial hace que tenga serias dudas sobre si este tipo de medidas funcionarían en la realidad, pero creo que merece la pena intentar apoyar y formar parte de una cultura social y empresarial de estas características.


Debemos cambiar para mejorar. Pero no tanto de puesto como de cultura.


Para terminar, un par de apuntes menos cáusticos sobre la cultura del ascenso. La cultura del ascenso puede que tuviese sentido hace un siglo, cuando una persona podía pasar por varias áreas de una empresa y entender cada una, alcanzando un nivel aceptable de comprensión y maestría que le llevase a convertirse en un líder o supervisor realmente útil, pero ese tiempo pasó, y en el presente todo está tan interconectado y especializado que el pasar por una serie de áreas solo da una visión parcial del todo y a menudo superficial. Quizá la cultura del ascenso no tenga que desaparecer del todo para mejorar las cosas, quizá se pueda reciclar parcialmente para que aquellos que quieren especializarse o cambiar de rol a algo que les llene más según maduran y crecen como personas y profesionales, pero en su forma actual, esta cultura es mala como la hipertensión o las grasas hidrogenadas. 


PS: Aprovecho para recomendar el libro Rework de Jason Fried, relacionado con este tipo de pensamientos, que empecé a leer después de escribir este post, y cuyas ideas y principios comparto en un 99%, no tanto por idealismo, sino por haber visto con mis propios ojos que lo que dice no solo es cierto, sino que funciona.

*La foto está extraída de Wikimedia.

domingo, diciembre 18, 2011

Toma de decisiones y desarrollo de software

Probablemente una de las cosas que más agota mentalmente a una persona sea tomar decisiones: recabar datos, modelar escenarios, simular, probar, imaginar, buscar, resposabilizarse, convencer... En informática esto se traduce en un agotamiento mental, que se nota al terminar una jornada, cuando has tenido que decidir cosas como:
Qué framework, tecnología y lenguaje usar, como distribuir lógicamente el código, como organizar el trabajo en equipo, como llamar a las páginas/clases/tablas/campos/variables/funciones, como almacenar los datos, como escribir cada estructura de decisión (if/while/switch/for y cual de todas usar), como organizar el interfaz, que colores poner, cual será el flujo del programa a nivel de usuario/interno, que tipo de seguridad se implementa, que pruebas realizar, como se tratan los errores, qué es un error y que no, qué navegador usar, qué tipos de datos toca en cada momento, qué partes optimizar, qué nivel de abtracción es suficiente, cuando se hacen según qué tareas (y cuales son estas), qué tiempo llevará cada hito de proyecto, qué recursos deberían usarse, qué versiones de los estándares se implementan (CSS/HTML/SQL/VB/JS...) y a qué nivel (por compatibilidad)... en fin, los afectados sabrán de que hablo. No olvidemos que cada decisión de este tipo, debe casar perfectamente con las anteriores, todo es vinculante en el código.

El desarrollo de software es, por su propia naturaleza, una tarea altamente creativa, no porque sea más cool que otras disciplinas, sino porque poco o nada puede llevarse a cabo de manera automática o mecánica (a nivel mental), dado que la principal característica de la informática es... automatizar procesos repetitivos. Y esta característica precisamente hace que cuando alguien se ha enfrentado a un problema y lo haya resuelto, puede aplicarse la solución de nuevo o adaptarla a nuevos casos (abstrayendo y reutilizando siempre que se conozca la solución, o te tocará resolver el problema de nuevo). Al final esta característica provoca que no se pueda hacer siempre lo mismo como desarrollador. Es irónico. Nunca se pueden resolver problemas típicos, porque estos ya se han resuelto. Los problemas a resolver son siempre nuevos.

Probablemente todo esto que cuento, es una de las ventajas en informática y una de las quejas comunes. Ventaja porque solo es necesario resolver los problemas una vez, y eso permite avanzar a toda máquina en cuestión de meses o años (al menos globalmente, con nuevas aplicaciones, plataformas y servicios). Queja porque siempre hay que estar aprendiendo, pensando y probando, nunca puedes “apalancarte” y muchos acaban quemados o abandonando lo que parece una carrera de ratas. Al final los que quedan, son probablemente los que más y mejores soluciones conocen (por mera experiencia) y eso debería hacerlos valiosos por encima de modas. Pero eso es otra historia.